Introducción al cine

(Nuevos) formatos audiovisuales

Cuando hablo de formatos en este post, no me refiero a los formatos técnicos de video, como los codecs o los tipos de archivos digitales, sino me refiero al formato de narración audiovisual que elijas para contar tu historia, como el largometraje, el cortometraje, el documental, o la serie. 

Esos son los formatos tradicionales de narración audiovisual. Pero ¿qué otros nuevos formatos existen o existirán en el futuro?

Como ya lo mencioné existen formatos narrativos tradicionales dentro de la creación audiovisual. 

Es importante conocer el formato en el que quieras narrar tu historia, porque esto puede definir cómo la tienes que narrar y qué convenciones tienes que respetar o qué formato se ajusta mejor al tipo de historia que quieres contar.

Veamos rápidamente los formatos tradicionales a los que estamos acostumbrados:

  • El Cortometraje: Cómo su nombre lo indica, es un formato de narración corta que puede ir desde los pocos minutos hasta unos 30 ó 40 minutos.
  • El Mediometraje: Una categoría posterior al cortometraje, aunque no muy popular porque es difícil de comercializar y de colocar en festivales o plataformas. Suelen ser de alrededor de 45 ó 50 minutos.
  • El Largometraje: Es el formato narrativo más popular y conocido. Es lo que todos experimentamos cuando vamos al cine y suelen tener una duración de unos 70 a 120 minutos, aunque algunos pueden ser más largos. 
  • Las Series: Tradicionalmente el formato preferido de la televisión en donde existen varios capítulos que narran una historia completa o pertenecen al mismo mundo narrativo. Los capítulos pueden ser cortos, de unos 25 o 30 minutos, generalmente para las series de comedia, hasta los capítulos de 45 minutos a una hora como en las series dramáticas. Aunque con la llegada de las plataformas de Streaming, estos parámetros de duración son mucho más flexibles y no hay reglas definitivas.

Dentro de todos estos formatos tradicionales se pueden narrar historias de ficción o documentales.

Pero con el desarrollo de la tecnología han ido apareciendo nuevos formatos que ofrecen a los realizadores nuevas formas de contar historias e interactuar más de cerca con la audiencia.

Algunos tipos de historias se prestan más o menos a estos nuevos formatos, pero es importante que los conozcas para aprovechar sus ventajas y te conviertas en pionero de lo que puede convertirse en estándar en el futuro.

El primer formato que ya tiene algunos años desarrollándose es el del documental interactivo.

Este formato consiste por lo general en un portal de internet, en donde la narración no es lineal, sino que el espectador va entrando y saliendo interactivamente de los distintos elementos de la historia. Por lo tanto no tiene una duración definida, aunque los distintos elementos que lo conforman puede que la tengan.

Por ejemplo, el canal canadiense CBC ha sido pionero en este tipo de formato, en el que haciendo uso de fotos, videos, texto, audio, música y datos, pueden narrar historias de una forma novedosa, entretenida e informativa.

Otro formato relativamente nuevo y que todavía no ha llegado a la cúspide de sus posibilidades es el de la realidad virtual y los videos de 360º.

Vamos a hacer primero la diferenciación entre la realidad virtual y el 360.

Los videos de 360º son videos que como su nombre lo indica abarcan 360º de periferia visual. 

Utilizando cámaras especializadas o construyendo tu propio rig con diversas cámaras individuales que capten los distintos ángulos de toda la escena que te rodea y luego juntando estas imágenes entre sí en un proceso que se llama Stitching, puedes captar una toma en el que la audiencia se inmersa como si estuvieran dentro de la escena misma. 

Haciendo uso del mouse o moviendo la cabeza si los ves un visor de realidad virtual, puedes explorar toda la escena en 360º lo cual presenta unas posibilidades narrativas imposibles de lograr en los formatos tradicionales. 

Sin embargo, estos videos 360 siguen siendo planos, es decir el espectador no interactúa directamente con la escena en la que está inmerso, sino que sigue siendo un espectador pasivo. 

Pero en la realidad virtual, la escena está “viva” por decirlo de una forma. El espectador puede interactuar con sus elementos o puede explorar la escena desde distintos puntos de vista al moverse como si estuviera realmente en ese lugar. 

Esto se logra gracias a sensores que miden nuestro movimiento en relación con lo que se presenta en las gafas de realidad virtual, haciendo que la escena se mueva acordemente creando la sensación de que realmente estamos en ese lugar.

Estas escenas son presentadas en un universo tridimensional que hacen la sensación de realidad mucho más fuerte y los objetos tienen un volumen y dimensiones que podemos explorar de distintos ángulos.

Esto sin embargo presenta fuertes dificultades técnicas, por lo que el tipo de narraciones que encontramos en este formato son por lo general animaciones tridimensionales, ya que captar una escena real con el volumen y la profundidad requerida para insertarla en el universo virtual es sumamente complicado y requiere tanto de una diversidad de cámaras que capten la escena de todos los ángulos a la vez, como de sensores y procesamiento computacional que puedan interpretar cada captura de esas imágenes como una sola.

Sin embargo existen estudios que ya están en funcionamiento que hacen justamente eso y se denomina captura volumétrica, en la cual un personaje entonces puede ser capturado de esta forma y ser insertado en cualquier ambiente que a su vez puede ser creado con una técnica llamada fotogrametría que permite capturar y re-crear un ambiente en 3 dimensiones volumétricamente. 

Toda esta explicación técnica es solo para ilustrar las posibilidades narrativas que presenta este formato a la hora de contar una historia. Por supuesto los videojuegos son los que más han aprovechado por los momentos este formato, pero las posibilidades de narraciones o experiencias, como se le suelen llamar, es emocionante.

Como extensión a la realidad virtual, podemos encontrar la realidad aumentada, que junta los elementos virtuales de objetos o personajes a un ambiente real en el cual ambos mundos interactúan. 

Hay otros formatos no tradicionales que han existido ya desde hace un tiempo, pero que apenas con la tecnología actual han comenzado a hacerse populares, como las series o películas interactivas en las cuales la audiencia decide que rumbo debe tomar una historia. 

Netflix ha sido pionero experimentando con este formato que puede presentar algunas opciones interesantes para contar una historia al estilo Rayuela.

Y a medida que la tecnología avance, las redes sean más rápidas y los creadores estén dispuestos a experimentar, seguirán naciendo nuevos formatos narrativos que nos permitirán contar distintos tipos de historias, evocar distintos tipos de emociones y de alcanzar distintos tipos de audiencias.

¿Con qué formato narrativo de estos te gustaría experimentar? ¿Conoces algún otro formato no convencional? o ¿te imaginas qué otros formatos pueden surgir en el futuro? ¡Cuéntame en los comentarios!

Nos vemos en la próxima y no olvides de seguir soñando a 24 cuadros por segundo.

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